Mitch McConnell y el Nuevo Acuerdo Verde Por Brent Probinsky

Mitch McConnell y el Nuevo Acuerdo Verde Por Brent Probinsky

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Mitch McConnell y el Nuevo Acuerdo Verde
Por Brent Probinsky

Mitch McConnell, el poderoso líder de la mayoría del Senado e intrépido peleador de Washington, salió corriendo de su oficina del Senado de D.C. en pánico total cuando un grupo de escolares de mejillas rosadas de su estado natal de Kentucky, se aparecieron para preguntarle sobre el cambio climático y el Nuevo Acuerdo Verde.
Emma, una tímida asistente al sexto grado, se acercó al escritorio de la recepcionista como la espontánea líder del grupo.
“Somos de la Escuela Primaria Greenbrier en Kentucky”.
“Queremos preguntarle al senador Mitch cómo reducirá el gas de efecto invernadero como del carbón y evitará que Kentucky y el mundo se calienten y muera todo.”
La recepcionista miró nerviosa la emocionada pandilla de niños de la escuela que sostenían sus carteles de colores. “DEJEN DE QUEMAR EL CARBON SUCIO DE KENTUCKY”.
“Lo siento mucho”, dijo la recepcionista. “El senador está muy ocupado hoy y no los puede atender.”
Emma rogó: “Pero, señora, los niños de nuestra clase escribieron muchas preguntas para el senador Mitch y las tenemos aquí en este cuaderno”, mientras sostenía la carpeta verde.
Emma comenzó a leer las preguntas en voz alta.
Senador Mitch, “¿Sabe que el carbón en Kentucky es el más sucio de todos los combustibles, mucho peor que el petróleo y el gas natural?”
La recepcionista estaba empezando a entrar en pánico.
Emma siguió leyendo. “Senador Mitch, ¿por qué toma dinero de las grandes compañías petroleras y de carbón?”
“Mi papá es minero y dice que deberían traer compañías de energía limpia a Kentucky, como molinos de viento y células fotoeléctricas?”
Tres hombres con trajes azules e insignias vinieron por el pasillo hacia los niños.
Uno de los hombres de seguridad dijo con severidad: “¿Dónde están tus padres? ¿Estás aquí sin escolta?
“Vámonos ahora mismo.”, exigió. “Sigue a los oficiales Johnson y González sin hacer más ruido.”
“Pero señor, Emma”, suplicó, “aprendimos que una democracia es cuando las personas normales, incluso los niños, hablan directamente con el gobierno. El senador Mitch le dijo a nuestra maestra que se reuniría con nosotros para que pudiéramos preguntarle si iba a ayudar al Nuevo Acuerdo Verde.”
Rusty soltó furioso un: “Mi papá me dijo que nunca veríamos al Senador Mitch y que nuestro viaje sería una pérdida total de tiempo, excepto para descubrir que los niños no importamos”.
“Mi papá dice que en realidad ya no tenemos democracia. Él dice que las compañías de carbón le están dando al Senador Mitch un montón de dinero y que no le importan ni un ápice los niños “Eso es lo que dice mi papi, y tiene razón”, declaró desafiante Rusty.
Un oficial de seguridad grande dijo, “Sigue a los oficiales Johnson y González hasta la entrada. Lleva tus carteles contigo y no hagas más ruido.”
Emma estaba a punto de llorar. “¿Es así como se supone que funciona la democracia?”
“Aprendimos en la escuela que se suponía que el senador Mitch nos escucharía. Todos somos de Kentucky. Igual que él.”
Rusty respondió. “Mira, mi papá dice que no hay más democracia.”
“De las bocas de los niños.”
Brent Probinsky es abogado en Sarasota, Florida. b.probinsky@probinskylaw.com


Mitch McConnell and the Green New Deal
By Brent Probinsky

Mitch McConnell, powerful Senate majority leader and fearless Washington brawler, ran out of his D.C. senate office in a total panic when a group of rosy-cheeked school children from his home state of Kentucky, showed up to ask him about climate change and the Green New Deal.
Emma, a shy sixth grader, stepped forward to the receptionist’s desk as the improntu leader of the group.
“We’re from Greenbrier Elementary School in Kentucky.”
“We want to ask Senator Mitch how he’s going to reduce greenhouse gas like from coal and stop Kentucky and the world from heating up and killing everything.”
The receptionist gazed nervously over the excited gaggle of school kids who waived colorful hand painted posters. “STOP BURNING DIRTY COAL FROM KENTUCKY”
“I’m so sorry,” the receptionist said apologetically. “The Senator says he is very busy today and can’t see you.”
Emma pleaded, “But ma’am, the kids in our class wrote down a lot of questions for Senator Mitch and we have them here in this notebook,” as she held up the green binder.
Emma started reading the questions out loud.
“Will you help with the Green New Deal?”
There was no stopping these kids. The receptionist made another call from her desk phone. She spoke under her breath desperately.
Emma said, “My dad is a Kentucky coal miner and says they should bring clean energy companies to Kentucky, like windmills and photo electric cells and close down the coal mines and teach coal miners how to do new jobs in clean energy that are safe and good for the world and for us kids. My dad and my uncle said they could learn a new kind of job.”
Three men in blue suits and badges came down the hall toward the kids.
One of the security detail said sternly, “where are your parents? Are you here un-escorted?
Emma spoke up desperately to the big men. “We learned in school that a democracy is when regular people, even kids like us, get to talk directly to the government. Senator Mitch told our teacher that he would meet with us so we could ask him if he was going to help the Green New Deal.”
Rusty blurted angrily, “My pappy told me that we would never get to see Senator Mitch and that our trip would be a total waste of time.”
“My pappy says we don’t really have any democracy no more. He says the coal companies are givin’ Senator Mitch a pile of money and he don’t care a whit about us kids.”
The big security officer said, “Follow officer Johnson and Gonzalez to the entrance. Take your signs with you and don’t make any more noise”
Emma was about to cry. “Is this how democracy is supposed to work? We learned in school that Senator Mitch was supposed to listen to us kids. We’re all from Kentucky. Same as him.”
Rusty replied. “See, my pappy says there ain’t no more democracy.”
“From the mouths of babes.”
Brent Probinsky is a lawyer in Sarasota, Florida.
b.probinsky@probinskylaw.com

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