El director técnico es el primer gran culpable

The manager is always to blame

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El director técnico es el primer gran culpable

“Rafa” Puente Jr. fue cesado el pasado fin de semana del Querétaro, después de sumar solo derrotas en los siete partidos que van del Clausura 2019. Es el cuarto técnico despedido en apenas siete jornadas. Si bien es cierto que Rafa había perdido control del vestidor y no tenía ninguna respuesta a la debacle de Gallos, incapaces de sumar un solo punto, también tenemos que considerar la zancadilla que le metió su propia directiva en el mercado de invierno.
Los Gallos pasaron a la liguilla en la última jornada del Apertura 2018, y todo el mundo alabó el trabajo del DT. Pero apenas fueron eliminados, el equipo se empezó a deshacer. Se fueron Edson Puch, Hiram Mier, Amaury Escoto, Augusto César, entre otros. El más importante: el portero Tiago Volpi, una de las figuras históricas del club. Tras una campaña milagrosa, esperaban que Puente Jr. hiciera lo mismo, con menos. Evidentemente, no fue así.
Pero este caso me recuerda al de David Patiño, técnico de Pumas hasta la Jornada 5. El torneo pasado hizo de tripas, corazón, llegando a semifinales y obteniendo el tercer lugar general, con una plantilla limitada. Después, su directiva no solo no compró a nadie, sino que mandó a Alustiza y Acosta al Puebla. Cinco partidos y cero triunfos después, la paciencia se terminó en CU.
Otro técnico cortado este torneo fue Enrique Meza, en Puebla. El Ojitos no logró nada con la Franja y fue remplazado por su antítesis, el Chelís, un técnico limitado en estrategia, pero con poder de motivación. Es cierto el Profe Meza no llegó muy lejos en dos años con los Camoteros, pero si echamos un vistazo a la plantilla, tampoco podíamos esperar a la siguiente dinastía.
Tres técnicos cortados en unas semanas, todos siendo los grandes culpables de la mala racha de sus clubes, pero todos ellos teniendo poco con qué trabajar y con la poca ayuda de sus directivos, quienes los usan como escudo ante las críticas.
En palabras de Jorge Valdano: “Hay una necesidad de encontrar un responsable del azar y creo que por desconocimiento del juego se le termina asignado al entrenador”. La salida fácil del mal paso de un equipo es culpar al DT. Esto puede ser verdad en ciertos casos (como hoy sucede con Caixinha), pero es necesario hacer un análisis un poco más profundo de las causas de la crisis, y no solamente señalar a quien da la cara por el equipo.
En México, tanto en clubes como en la selección, hay amnesia colectiva en cuanto al entrenador, que no importa si el delantero falla una fácil o el arquero comete un oso, sigue siendo el principal culpable.
Por eso es tan volátil esa posición de deshonra, y cada que llega un nuevo DT “listo para ponerse a trabajar” y “dispuesto a cumplir los objetivos”, la esperanza e ilusión crecen en los aficionados cuando, tristemente, los problemas, casi siempre, son más profundos.


The manager is always to blame

”Rafa” Puente Jr. was fired last weekend from Queretaro, after adding only losses in the seven games so far in the Clausura 2019. He’s the fourth manager fired in just seven weeks. While it is true that Rafa had lost control of the dressing room and had no response to the debacle of Gallos, unable to add a single point, we also must consider the ruse set up by his own directive got him in the winter market.
Gallos assured their ticket to the postseason on the last day of the Apertura 2018, and everyone praised the coach’s work. But as soon as they were eliminated, the team began to come undone. They left Edson Puch, Hiram Mier, Amaury Escoto, Augusto Cesar, among others. Most important: goalkeeper Tiago Volpi, one of the historical figures of the club. After a miraculous campaign, they expected Puente Jr. to do the same, with less. Evidently, it he couldn’t.
But this case reminds me of that of David Patiño, Pumas’ coach until two weeks ago. Last tournament he made miracles, reaching the semifinals and getting the third place overall, with a limited squad. Later, his board not only did not buy him any reinforcements but sent Alustiza and Acosta to Puebla. Five matches and zero wins later, patience ran out in CU.
Another coach cutout this tournament was Enrique Meza, in Puebla. Ojitos achieved nothing against the Franja and was replaced by his antithesis, Chelís, a manager limited in strategy but with motivational power. It is true that Profe Meza did not get very far in two years with the Camoteros, but if we look at their roster, we couldn’t expect the next dynasty.
Three managers fired in a few weeks, all being the big culprits of the slump of their clubs, but all of them having little to work with and little help from their managers, who used them as a shield against criticism.
In the words of Jorge Valdano: “There is a need to find a person responsible for this and I think that due to ignorance of the game, the coach is the one”. The easy way out of a team’s misstep is to blame the coach. This may be true in certain cases (as today with Caixinha in Cruz Azul), but it’s necessary to make a more in-depth analysis of the causes of the crisis, and not only to point out who’s the face of the team.
In Mexico, both in clubs and in the national team, there is collective amnesia in terms of the coach, which does not matter if the striker misses an easy shot or the goalkeeper commits a mistake, he remains the one to blame.
That is why this position of dishonor is so volatile, and every time a new coach arrives “ready to go to work” and “willing to meet the objectives”, hope and enthusiasm grow in the fans when, sadly, the problems, almost always, are deeper.

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