Vienen tiempos (más) difíciles para Cruz Azul

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"Víctor Garcés (de traje a la derecha), en la presentación de Robert Dante Siboldi (quien está hablando), en lo que fue el día más triste para Cruz Azul. Nótese la cara de todos".

Vienen tiempos (más) difíciles para Cruz Azul

Ponte Otro torneo ha terminado sin título ni liguilla para Cruz Azul. Sin contar la muy breve estancia de Peláez en la Noria, Cruz Azul lleva 1 liguilla disputada de las últimas 9. Antes eran los subcampeonísimos, siempre cerca del título aunque nunca lo levantaban. Ahora, ni siquiera están en la liguilla. Cómo pretende un equipo ser campeón si no puede ni terminar entre los primeros 8 de 18 (o 19 en este caso).
Lo peor del asunto es que Cruz Azul ni siquiera llegará con vida a la última jornada. Si recordamos que los celestes quedaron superlíderes en el Apertura 2018, luego 4tos en el Clausura 2019, y ahora van en el lugar 14, notamos que la clara tendencia es hacia abajo.
Creo con firmeza que este es el momento más oscuro en la historia del Club Deportivo Cruz Azul. Aún más que la renuncia de medio equipo a mitad del Clausura 2003. Más aún que las finales perdidas en 2008, 2009 o la peor de todas, en 2013. Más aún que los 3 años seguidos sin liguilla, comandados por personajes infames como Sergio Bueno o Tomás Boy.
Cruz Azul es un equipo con grandeza, lleno de momentos excepcionales y de otros bastante oscuros. Pero de ellos, hoy por hoy se vive el peor de todos, a punto de entrar en una crisis de poder, económica, administrativa, y sobretodo, deportiva.
Ricardo Peláez llegó a darle un rumbo a esta organización. Tenía un plan y lo ejecutó casi a la perfección: se adaptó al técnico que ya tenía, contrató los jugadores que necesitaba, y creó una atmósfera ganadora en la institución. Los resultados fueron instantáneos: superlíder, campeón de Copa MX y finalista en la liga, en apenas su 1er torneo como director deportivo.
Pero el pasado septiembre reapareció un ser despreciable en el futbol mexicano: Víctor Garcés, quien sabe de futbol lo que yo de astronomía. Después del despido de Caixinha, Peláez ya tenía apalabrado a Antonio Mohamed, técnico bicampeón en México. Sin embargo, esto no entraba en los planes económicos de Garcés, quien recién había regresado al club tras un año sabático (justo el año más exitoso de Cruz Azul en tiempos recientes).
Garcés entonces chantajeó a Billy Álvarez, se autonombró vicepresidente del club (aunque oficialmente no lo es), y nombró a Dante Siboldi (mucho más barato que Mohamed) como nuevo DT a espaldas de su director deportivo, a quien no le quedó de otra más que renunciar. Hoy Peláez ya trabaja con el Guadalajara para devolverle su grandeza, mientras Cruz Azul se hunde.
Para el 2020, los cementeros no tienen un proyecto, ya no digamos sólido, sino existente. No tienen director deportivo, y quien llegue será un títere de Garcés. Tienen una plantilla decente, formada por Peláez, pero que se venderá poco a poco para recuperar algo de dinero. Jugadores como Corona, Cata, o Baca, quienes claramente ya vivieron sus mejores años, pero siguen aquí.
El panorama es gris. Tenían al hombre ideal para terminar con la sequía, y en apenas su 3er torneo lo dejan ir a un rival. Ahora tienen a una persona corrupta e inepta dirigiendo el rumbo, un rumbo que solo puede ir para un lado: hacia abajo.

Dark(er) times ahead for Cruz Azul

Another Tournament has ended with no title or postseason for Cruz Azul. Not counting Peláez’s very brief stay at La Noria, Cruz Azul has been in 1 postseason out of the last 9. Before they were the almost-champions, always close to the title but never raising it. Now, they’re not even in the postseason. How does a team pretend to become a champion if it can’t even finish in the first 8 out of 18 (or 19 in this case).
The worst thing is that Cruz Azul will not even arrive alive on the last match day. If we remember that the celestes were leaders in the Apertura 2018, then 4th in the Clausura 2019, and now they’re currently 14th place, we notice that the clear trend is downward.
I firmly believe that this is the darkest moment in the history of Cruz Azul Sports Club. Even more than the resignation of half a team in the middle of Clausura 2003. Even more than the finals lost in 2008, 2009 or the worst of all, in 2013. More than the 3 years with no postseason, commanded by infamous characters like Sergio Bueno or Tomás Boy.
Cruz Azul is a team with greatness, full of exceptional moments and some dark ones. But of them, today is the worst of all, about to enter a power, economic, administrative, and above all, sporting crisis.
Ricardo Peláez came to lead the way in this organization. He had a plan and executed it almost to perfection: he adapted to the manager he already had, hired the players he needed, and created a winning atmosphere in the institution. The results were instantaneous: super leader, champion of Copa MX and finalist in the league, in just his 1st tournament as sports director.
But last September a despicable being reappeared in Mexican football: Victor Garcés, who knows about football what I do about astronomy. After the firing of Caixinha, Peláez already had Antonio Mohamed, a two-time champion coach in Mexico. However, this didn’t fit into the economic plans of Garcés, who had just returned to the club after a sabbatical year (the most successful year of Cruz Azul in recent times, it turns out).
Garcés then blackmailed Billy Álvarez, self-proclaimed himself as vice president of the club (although officially he’s not), and appointed Dante Siboldi (much cheaper than Mohamed) as new coach behind the back of his sports director, whom didn’t have any other choice than to resign. Today Peláez is already working with Guadalajara to return their greatness, while Cruz Azul is sinking.
By 2020, the cementeros don’t have a project, let alone solid, but existing. They have no sports director, and whoever arrives will be a Garcés puppet. They have a decent roster, formed by Peláez, but that will be sold little by little to recover some money. Players like Corona, Cata, or Baca, who clearly already lived their best years, but are still here.
The forecast is gray. They had the ideal man to end the 22-year drought, and in just his 3rd tournament they let him go to a rival. Now they have a corrupt and inept person leading the path, a path that can only go one way: downwards.19

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