Mohamed y rayados alcanzan la gloria

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Mohamed llora de felicidad. Lo ha conseguido, le ha dado un título a Rayados en menos de tres meses.

Mohamed y rayados alcanzan la gloria 

El pasado 9 de octubre, la directiva del Monterrey anunció el regreso de Antonio Mohamed a la dirección técnica. Dos meses y medio después, ni el más optimista fan de los rayados hubiera imaginado lo que pasaría.
Monterrey en ese momento estaba muy lejano a la clasificación. Su torneo había sido mediocre, y acababa de perder el clásico regio ante Tigres. Lo peor de todo: la plantilla más cara del continente estaba jugando a nada.
Diego Alonso, el técnico hasta entonces, había sido medianamente exitoso. Una concachampions ganada ante su acérrimo rival, pero también dos semifinales perdidas jugando horrible, ante su acérrimo rival y ante Cruz Azul, más una final de Copa MX perdida.
Alonso tenía a un Ferrari de equipo: en la delantera Funes Mori, Pabón, más el holandés Janssen. Para crear juego, tenía a su disposición a Pizarro, Meza, Gallardo, Charly y Vangioni. Y atrás, los nombres de Sánchez, Layún, Medina o Montes destacan, además de uno de los mejores porteros en Barovero. Sin embargo, no tenían idea de juego, dejaban ir puntos fácilmente y no convencían a nadie. Tenía al Ferrari atascado en primera.
Llegó Mohamed, y el motor arrancó para nunca detenerse. No perdió ninguno de sus partidos restantes en liga. Ya en liguilla, le dio un paseo al super líder Santos, venció al Necaxa abrumándolos, y después… tuvo que tomar una pausa. La gran final (y el América) estarían esperándolos a su regreso del mundial de clubes.
Ningún equipo mexicano ha jugado la final del mundial de clubes, pero podemos considerar ésta como la edición más exitosa de un club de toda la CONCACAF en un mundialito. Venció al Al Sadd de Xavi, le costó al casi imbatible Liverpool de Klopp, y se quedó con el tercer lugar en penales. Volvía a México con la cara en alto, pero con una misión en mente.
Porque la final no era ante cualquier rival. Es el América, el club más campeón y más popular de México. La gran final sería en el Azteca, uno de los estadios más imponentes del mundo. Y la situación era personal para el turco Mohamed.
En 2006 su hijo perdería la vida en un accidente automovilístico mientras formaba parte de las fuerzas básicas del Monterrey. Desde entonces, el turco le prometió a su hijo en el cielo, que algún día haría campeón a rayados.
En 2012 vino la primera alegría, tras hacer campeón a Tijuana, pero no era suficiente. En 2014 llegaría al América, precisamente a suplir a su hoy entrenador, el piojo Herrera, con quien fue compañero como jugador. A finales del mismo año, y mientras se jugaba la final, el América ya había amarrado al suplente de Mohamed, a pesar de que él los hizo súper líderes y después, campeones. Se fue con la cara en alto rumbo a Monterrey. Ahí estuvo tan cerca de cumplir la promesa a su hijo, pero perdió las finales de 2016 y 2017 ante Pachuca y Tigres.
Se fue de Monterrey, pero volvió para hacer historia, para cumplir promesas, para sanar corazones. La final fue dramática, polémica, cerrada, llena de golazos y errores, pero donde Mohamed y Rayados alcanzaron la gloria en la cancha del estadio azteca.

Mohamed and “Rayados”reach glory

On October 9, the Monterrey board announced the return of Antonio Mohamed for technical direction. Two and a half months later, not even the most optimistic “rayados” fan would have imagined what would happen.
Monterrey at that time was very far from the classification. His tournament had been mediocre, and he had just lost the royal classic to Tigres. Worst of all: the most expensive squad on the continent was playing nothing.
Diego Alonso, the coach until then, had been moderately successful. A concachampions won against its staunch rival, but also lost two semifinals playing horrible, against its staunch rival and against Cruz Azul, plus a lost Copa MX final.
Alonso had a team Ferrari: in the front Funes Mori, Pabón, plus the Dutchman Janssen. To create a game, he had at his disposal Pizarro, Meza, Gallardo, Charly and Vangioni. And behind, the names of Sánchez, Layún, Medina or Montes stand out, in addition to one of the best goalkeepers in Barovero. However, they had no idea of the game, they let points go easily and didn’t convince anyone. He had the Ferrari stuck first.
Mohamed arrived, and the engine started to never stop. He did not lose any of his remaining matches in the league. Already in liguilla, he took a walk to super leader Santos, defeated the Necaxa overwhelming them, and then … had to take a break. The grand finale (and America) would be waiting for them upon their return from the club world cup.
No Mexican team has played the club World Cup final, but we can consider this as the most successful edition of a club of the entire CONCACAF in a World Cup. He beat Xavi’s Al Sadd, cost him almost unbeatable Liverpool from Klopp, and took third place on penalties. He returned to Mexico with his face up, but with a mission in mind.
Because the final was not against any rival. It is America, the most champion and most popular club in Mexico. The grand finale would be at Azteca, one of the most impressive stadiums in the world. And the situation was personal for Turkish Mohamed.
In 2006 his son would lose his life in a car accident while he was part of the basic forces of Monterrey. Since then, the Turk promised his son in heaven that he would one day make Rayados champion.
In 2012 came the first joy, after becoming champion of Tijuana, but it was not enough. In 2014 he would arrive in America, precisely to replace his coach “el piojo” (the louse) Herrera, with whom he was a partner as a player. At the end of the same year, and while the final was being played, America had already tied Mohamed’s substitute, despite the fact that he made them super leaders and then champions. He went with his face up towards Monterrey. There he was so close to fulfilling the promise to his son, but he lost the finals of 2016 and 2017 to Pachuca and Tigres.
He left Monterrey, but returned to make history, to keep promises, to heal hearts. The final was dramatic, controversial, closed, full of goals and errors, but where Mohamed and Rayados achieved glory on the Aztec stadium court.

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