¿Podemos pagar el Muro? IRCA 2.0 – To the Editor

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¿Podemos pagar el Muro?  IRCA 2.0

Por / By: Juan Sabines Guerrero                                     Twitter : @juansabinesg

Para el presidente Trump es un asunto de la más alta prioridad y seriedad lograr la construcción del muro entre la frontera de México y los Estados Unidos. Tanto así que ha tomado diversas acciones para ello, como el cierre temporal del gobierno por casi 20 días. Para muchos puede haber otras prioridades en qué invertir esos recursos, cuando se tengan, pero no para el presidente Trump, pero ¿de dónde obtendrá 5.6 mil millones de dólares?

En opiniones divididas, la sociedad americana mantiene un debate entre los que apoyan dicha iniciativa y los que se oponen a ella. En este espacio no intento disuadir si conviene o no el muro, es un asunto que deben opinar, discutir y decidir los estadounidenses en exclusiva.

Pido que se lea este artículo desde la óptica de quien tiene los zapatos y la camiseta bien puesta de millones de personas migrantes sin documentos que viven y trabajan honestamente en los Estados Unidos, pero que también viven con la angustia, con la incertidumbre de enfrentarse a un posible tortuoso proceso de deportación, y por ende, de separación de la unidad familiar. Por ellos sí debemos opinar, la mayoría son mexicanos y sus hijos son mexicoamericanos.

Es obvio que a los mexicanos no nos gusta la idea del muro, incluso hay quienes se sienten ofendidos por el intento de dividir a dos pueblos hermanos con una pared, ya sea de cemento o de acero, con o sin rejas, aunque agravian más los gases lacrimógenos que han cruzado la frontera para contrarrestar el flujo migratorio irregular de centroamericanos, y más aún era la posible declaratoria de Emergencia Nacional que afortunadamente no la ha hecho el presidente.

Sin embargo, es una decisión soberana del gobierno de los Estados Unidos con el uso de sus propios recursos. Mientras no penetre el suelo mexicano, no nos incumbe a los mexicanos oponerse a la decisión presidencial de construir el muro fronterizo, la cual se debe respetar, aunque no coincidamos.

Pero ¿quién pagará por el muro? Definitivamente, no México. Pagarlo de forma indirecta con las utilidades que genere el nuevo Tratado de Libre Comercio USMCA, tampoco, ya que éstas pertenecen a los empresarios y dudo mucho que les interese aportar para esa obra. Lo que queda es que el Congreso destine parte del presupuesto federal, quitándole recursos a otros rubros para la construcción del muro. Se vislumbra complicado que la nueva mayoría demócrata en una de las cámaras lo acepte.
La solución puede provenir del presidente Trump. Recordemos que ha dicho que si cuenta con los recursos para construir el Muro se podría realizar la tan anhelada reforma migratoria, en especial para los jóvenes DACA. Por la seguridad de los “dreamers” y sus familias, vale la pena tomarle la palabra al presidente y reflexionar sobre la obtención de los recursos para la construcción del muro.

Para obtener esos 5.6 mil millones de dólares, los mexicanos en México no pagarán por el Muro, pero posiblemente los mexicanos en Estados Unidos y otras personas migrantes sin documentos SÍ podrían pagar por él, a cambio de la residencia permanente.

Una propuesta concreta sería otorgar la Residencia Permanente a las personas sin documentos, sin récord criminal, que hayan pagado impuestos en los últimos años y que aporten mil dólares para la construcción del muro o para cualquier otro programa.

Partamos de la base que la construcción del muro no resuelve la situación migratoria de las personas sin documentos que ya están en Estados Unidos, solo impedirá que vengan más personas migrantes, pero para eso ya se está trabajando en la propuesta de inversión impulsada por los gobiernos de México y Estados Unidos para que detone el desarrollo sustentable del llamado “Triángulo del Norte” de Centroamérica, integrado por las hermanas repúblicas de El Salvador, Honduras y Guatemala, con el fin de resolver de fondo las causas de la expulsión de personas migrantes de esa importante región del continente.

Dicho lo anterior, está claro que no hay conflicto entre construir el muro y resolver la situación migratoria de las personas migrantes sin documentos que ya viven en los Estados Unidos.

Las personas migrantes sin documentos son un soporte para la producción de bienes y servicios de este país, no solo aportan su enorme capacidad de trabajo y de consumo, también su rica cultura y todos pagan impuestos.

Tan solo en Florida, las personas migrantes sin documentos pagaron cerca de 600 millones de dólares en impuestos en 2015, mientras en ese mismo año en todo el país pagaron 11.64 miles de millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales como Income Tax, Property Tax y Sales Tax, según el Instituto of Taxation and Economic Policy, y de otorgarles la Residencia Permanente ese instituto estima que pagarían 2.2 mil millones de dólares más de impuestos por año.

Por cierto, los mexicanos que trabajan en Estados Unidos reinvierten 87% de sus ingresos en la economía estadounidense.
Además, gastan miles de dólares en abogados para tratar de resolver su situación migratoria, pero no tienen acceso a licencias de conducir, a seguros médicos, a la salud pública, a la seguridad social y viven con el temor a ser deportados, padeciendo abusos laborales, acoso y algunos hasta son víctimas del delito de trata de personas.

En un informe publicado por el Centro de Estudios de Migración, se calcula que en 2016 había más de 10.8 millones de personas migrantes sin estatus migratorio, la cifra más baja desde 2003. Si cada uno aportara mil dólares para regularizar su estatus, estaríamos hablando de una recaudación de miles de millones de dólares.

De esto quedarían exentas y en proceso de deportación las personas migrantes con récord criminal, que son menos del 10%, según informe del Departamento de Seguridad Nacional en 2012, que indica que la agencia ICE “estima que hay 1.9 millones de inmigrantes criminales deportables” pero no distingue entre personas migrantes indocumentados o con residencia permanente. Además, según un informe del Migration Policy Institute, en 2015, en Estados Unidos había alrededor de 1.4 millones de personas migrantes indocumentadas con algún récord criminal de los cuales solo 300 mil son considerados de alta prioridad. Es decir, potencialmente hay 9 millones de personas que podrían pagar por el muro.

Esto permitiría darle certeza jurídica hasta nueve millones de personas migrantes, incluyendo a los “Recipientes DACA” y sus familias; significa obtener una recaudación posible de 9 mil millones de dólares, suficientes para construir el muro o hacer cualquier otra obra.
9 millones de personas quienes al obtener la residencia permanente comprarían casas, vehículos, seguros, obtendrían licencias de conducir, disminuirían los accidentes de tránsito, los gastos de deportaciones, de los centros de detención, aumentaría el pago de impuestos, impulsarían aún más la economía estadounidense, además, se reducirían las estadísticas de crímenes porque las personas migrantes sin documentos son comúnmente víctimas de algún delito, se atreverían a denunciar, habría menos abuso y acoso sexual en contra de mujeres y niñas migrantes, se combatiría eficazmente la trata de personas y se conservarían unidas las familias. Es un ganar – ganar, nadie pierde.

Esta no es una ocurrencia, tan solo es retomar la histórica “Amnistía” Simpson Rodino o Mazzoli Rodino, promulgada por el gratamente recordado presidente republicano Ronald Reagan el 6 de noviembre de 1986, con la “Immigration Reform and Control Act” (IRCA) aprobada por republicanos y demócratas, (en el senado 63 votos a favor y 24 en contra, en la Casa de Representantes 238 votos a favor y 173 en contra); dando certeza jurídica en ese entonces a casi 3 millones de personas migrantes sin documentos, de las cuales muchas de ellas aún conservan la fotografía del presidente Reagan colocada en la pared de sus hogares como si fuera un miembro más de la familia al que le están eternamente agradecidos. A la fecha, nadie se ha arrepentido del IRCA, por el contrario, es uno de tantos capítulos dorados de la historia de los Estados Unidos.

De realizarse el IRCA 2.0 los gobiernos de los países de origen ayudarían a sus connacionales con documentos y recursos para calificar al IRCA 2.0. También, estoy seguro, los beneficiados conservarían la fotografía del presidente Trump y de quienes impulsen esta política, su nombre quedará en la memoria y oraciones de millones de familias migrantes, que se sumarán para seguir forjando a este país hacia su destino de grandeza.

¿Podemos pagar el muro? Sí podemos, con una reforma migratoria para que las personas sin documentos puedan acceder a la residencia permanente, la solución puede ser IRCA 2.0


Can we pay for the Wall? IRCA 2.0

Por / By: Juan Sabines Guerrero                                     Twitter : @juansabinesg

 

For President Trump it’s a matter of the highest priority and seriousness to achieve the construction of the wall between the border of Mexico and the United States. So much so that he has taken various actions for this, such as the temporary shutdown of the government for almost 20 days. For many there may be other priorities in which to invest those resources, when they are available, but not for President Trump, but where will he obtain 5.6 billion dollars?

In divided opinions, the American society maintains a debate between those who support this initiative and those who oppose it. In this space I do not try to dissuade anybody to agree or not the wall, it’s a subject that must be considered, discussed and decided by the Americans exclusively.

I ask this article to be read from the point of view of millions of undocumented migrants who live and work honestly in the United States, but who also live with anguish, with the uncertainty of facing a possible tortuous process of deportation, and therefore, separation of the family unity. For them we must speak up, most are Mexican, and their children are Mexican Americans.

It is obvious that we Mexicans do not like the idea of the wall, there are even those who feel offended by the attempt to divide two brother countries with a wall, either out of cement or steel, with or without fences, although more aggravating is the tear gas that has crossed the border to counteract the irregular migratory flow of Central Americans, and even more was the possible declaration of National Emergency that fortunately the president has not done it.

However, it’s a sovereign decision of the government of the United States with the use of its own resources. As long as the Mexican soil is not penetrated, it is not incumbent on Mexicans to oppose the presidential decision to build the border wall, which must be respected even if we do not agree.

But who will pay for the wall? Definitely, not Mexico. To pay indirectly with the profits generated by the new USMCA Free Trade Agreement, neither, since these belong to employers and I doubt very much that they are interested in contributing for that work. What remains is that Congress allocates part of the federal budget, taking resources away from other areas for the construction of the wall. It seems difficult that the new Democrat majority in one of the cameras will pass it.

The solution may come from President Trump. Let’s remember that he said that if he had the resources to build the Wall, the much-awaited immigration reform could be carried out, especially for DACA youth. For the safety of the dreamers and their families, it is worth taking the word to the president and reflect on obtaining the resources for the construction of the wall.

To obtain those 5.6 billion dollars, Mexicans in Mexico will not pay for the Wall, but possibly Mexicans in the United States and other undocumented migrants could pay for it, in exchange for permanent residence.

A concrete proposal would be to grant permanent residence to people without documents, without a criminal record, who have paid taxes in recent years and who contribute one thousand dollars for the construction of the wall or for any other program.

Let’s start from the basis that the construction of the wall does not resolve the migratory situation of people without documents that are already in the United States, it will only prevent more migrants from coming, but for that, work is being done on the investment proposal promoted by governments of Mexico and the United States to detonate the sustainable development of the so-called “Northern Triangle” of Central America, composed of the sister republics of El Salvador, Honduras and Guatemala, in order to resolve in depth the causes of the expulsion of migrants from that important region of the continent.

That being said, it’s clear that there is no conflict between building the wall and resolving the migratory situation of migrants without documents that already live in the United States.

Migrants without documents are a support for the production of goods and services in this country, not only provide their enormous capacity for work and consumption, also their rich culture and all pay taxes.

In Florida alone, undocumented migrants paid nearly $600 million in taxes in 2015, while in the same year throughout the country they paid $11.64 billion in federal, state and local taxes such as Income Tax, Property Tax and Sales Tax, according to the Institute of Taxation and Economic Policy, and by granting them permanent residence that institute estimates that they would pay 2.2 billion dollars more taxes per year.
By the way, Mexicans who work in the United States reinvest 87% of their income in the US economy.
They also spend thousands of dollars on lawyers to try to resolve their immigration status, but they do not have access to driver’s licenses, medical insurance, public health, social security and live in fear of being deported, suffering from labor abuses, harassment and some are even victims of the crime of trafficking in persons.

In a report published by the Center for Migration Studies, it is estimated that in 2016 there were more than 10.8 million migrants without immigration status, the lowest figure since 2003. If each one contributed a thousand dollars to regularize their status, we would be talking about a collection of billions of dollars.

From this would be exempt and in process of deportation migrants with criminal records, which are less than 10%, according to the National Department of Homeland Security in 2012, which indicates that the ICE agency “estimates that there are 1.9 million deportable criminal immigrants” but it does not distinguish between undocumented migrants or permanent residents. In addition, according to a report by the Migration Policy Institute, in 2015, there were around 1.4 million undocumented migrants in the United States with a criminal record of which only 300,000 are considered high priority. That is, there are potentially 9 million people who could pay for the wall.

This would allow legal certainty for up to 9 million migrants, including the “DACA Recipients” and their families; means to obtain a possible collection of 9 billion dollars, enough to build the wall or do any other project.

Nine million people who, upon obtaining permanent residence, would buy houses, vehicles, insurance, obtain driver’s licenses, reduce traffic accidents, deportation expenses, detention centers, increase tax payments, further boost the economy In addition, crime statistics would be reduced because undocumented migrants are commonly victims of some crime, they would dare to denounce, there would be less abuse and sexual harassment against migrant women and girls, it would effectively combat human trafficking and the families would be kept together. It is a win-win, nobody loses.

This is not an occurrence, it’s only to take up the historic “Amnesty” Simpson Rodino or Mazzoli Rodino, promulgated by the pleasantly remembered Republican President Ronald Reagan on November 6, 1986, with the “Immigration Reform and Control Act” (IRCA) approved by Republicans and Democrats, (in the Senate 63 votes in favor and 24 against, in the House of Representatives 238 votes in favor and 173 against); giving legal certainty at that time to almost 3 million undocumented migrants, of which many of them still keep the photograph of President Reagan placed on the wall of their homes as if he were a member of the family to which they are eternally grateful. To date, nobody has regretted IRCA, on the contrary, it’s one of many golden chapters in the history of the United States.

If IRCA 2.0 is carried out, the governments of the countries of origin would help their nationals with documents and resources to qualify for the IRCA 2.0. Also, I am sure, the beneficiaries would keep the photograph of President Trump and those who promote this policy, his name will remain in the memory and prayers of millions of migrant families, who will join to continue forging this country towards its destiny of greatness.

Can we pay for the wall? Yes, we can, with an immigration reform so that people without documents can access permanent residence, the solution can be IRCA 2.0.

Juan Sabines was governor of Chiapas from 2006 to 2012 and recently was the Consul of Mexico in Orlando.
Juan Sabines fue gobernador de Chiapas del 2006 al 2012 y recientemente fue el Cónsul de México en Orlando.

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