La huesuda recorre el Consulado, junto a Juan Sabines y todos sus invitados

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Una calaverita literaria es un poema breve y de carácter popular, que forma parte de las tradiciones mexicanas, especialmente en la época del Día de Muertos. Estos poemas con sentido humorístico plantean situaciones imaginarias, en donde un amigo o personaje se encuentra con la personificación de la muerte y esta se lo lleva al otro mundo. Por ello, es común que las calaveritas literarias satiricen a personajes célebres o políticos, ya que suelen expresar críticas a favor o en contra por medio de la burla o ironía.

Se cree que un religioso franciscano llamado Joaquín Bolaños fue quien escribió la primera calaverita literaria, por medio de la cual expresaba su apreciación de la muerte desde un punto de vista humorístico o burlesco. Posteriormente, las calaveritas fueron utilizadas en la época virreinal por algunos escritores para burlarse de los largos epitafios de los nobles, por lo que creaban versiones propias, como una crítica social o burla a algún gobernante.

La huesuda arrivó a Orlando,  bailando al son de la marimba, y tomándose unos tequilas llegó hasta el Consulado Mexicano.

Ahí la estaban esperando el Cónsul Juan Sabines con su bella esposa, la planilla del consulado y sus distinguidos invitados.

Comenzó la fiesta temprano de la tarde, todos ansiosos por comerse los tamales, el atole  y el tradicional ‘pan de muerto’.

Llegó Luis Martinez, representando a La Ciudad de Orlando, la huesuda grito a la concurrencia, éste sí es amigo de los mexicanos!.

La huesuda dijo: “un momento, no podemos empezar sin antes presentar los altares”.

Se enlistaron todos los participantes. El artista David Rabadán y Consulado de México presentaron su obra de arte, un altar de trajinera de Xochimilco, con la calaca por delante.

Siguieron las Mexicanas en Orlando, con su altar dedicado a doña Sor Juana.

Mi Familia Vota no se quedó atrás, el feminicidio fue su tema principal: Ya basta dijeron,  a la violencia de género.

El homenaje a Frida y Diego, en este día de muertos,  estuvo a cargo de las Catrinas y Jessica Lizarraga, jóvenes con talento por lo que destacan.

La distinguida señora Yolanda Hansen, de la Ventanilla de Orientación Educativa, dedicó su altar al activista Cesar Chávez,  familia, amigos que ya partieron.

Tocó el turno a Casa México, con su altar de flores grandes, que enmarcó a la Guadalupana y recordó a la muy querida Blanquita Trebold. Federico Holander sonrió y a todos contagió.

Estudiantes de la Universidad del Estado de Florida, vinieron desde lejos, a presentar su ofrenda,  en este día de muertos.

Casa Chiapas representando a la Ventanilla VAIPOME, rindió homenaje al pueblo originario de San Juan Chamula, Romeo Gómez explicó a los invitados las tradiciones chiapanecas y su significado.

Juan Bascajay de la Federación de Hidalguense se dejó venir de Clearwater solo para estar presente. Hizo un altar extendido que cubrió con flores, frutas, panes y chocolate caliente.

Isabel Aguilera,  representando una catrina,  participó en el concurso, con su altar de Disney,  la mayor  atracción de Orlando.

El grupo estudiantil mexicano, de la Universidad de la Florida Central, hizo un árbol ancestral, que recordó su origen hispano.

David Peñaflor, artista y compositor mexicano también participó con su altar, enmarcado con petates, muy original.

Puerto Rico se vistió, de un altar muy mexicano, con la Ventanilla de Salud, recordó a sus héroes más amados.

Y a los jóvenes mexicanos que por sus colores los mataron, Carlos smith y la Ventanilla de Inclusión recordaron.

49 la noche del 2015 se llevaron.

El Cónsul Juan Sabines y la huesuda acordaron no llevar acabo el concurso, porque todos  los altares les  gustaron.

Dieron reconocimientos  a tan valioso trabajo, “que no se pierda la tradición, de este lado del charco”, dijo el cónsul mexicano.

Todos la final de recorrido,  degustaron los tamales, el atole y los panes que acabaron.

Ya entonados en la fiesta, siguieron cantando con el mariachi que llegó pa’  amenizarlos.

La huesuda se despidió, y le dijo a Juan Sabines, “quiero conocer Orlando, pasear unos días antes de irme, los visito el próximo año.”

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